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Opinión

Padrón e inmigrante irregular: Derecho por imperativo legal.

Otra vez se repite el mismo circo que años antes hiciera su función en el municipio de Vic: un Ayuntamiento que se niega a empadronar a inmigrantes en situación administrativa irregular. Esta vez en Sestao, pero con agravantes: calificar a los inmigrantes como ‘mierda’. Palabras salidas de la boca del alcalde de Sestao, y que califica  de la siguiente manera a los inmigrantes: «La mierda ya no viene porque la echo a hostias».

Sí señor, tan racista y xenófobo como el solo. Y por supuesto, sin ninguna responsabilidad política, ya que por lo visto en el PNV este tipo de manifestaciones deben ser ‘peccata minuta’ propia de un niño malcriado al que no hay que echar demasiada cuenta. No vallamos a sacar los pies del tiesto, por favor…

Pero al margen de este tipo de manifestaciones, sobre las que debe haber unanimidad de que merecen tolerancia cero, están los hechos: el impedir el acceso al padrón municipal a los ciudadanos inmigrantes. Además de ello, se vuelve a generar un innecesario debate jurídico ya resuelto, que no deja lugar alguno a las dudas: ¿Puede un Ayuntamiento denegar la inscripción en el Padrón municipal a un inmigrante? ¿Y si ese inmigrante no tiene Autorización para residir legalmente en España?

La respuesta es irrefutable: NO, Sr. Alcalde de Sestao (siendo lo de Sr. un formalísimo).

Para aclarar esta cuestión, resulta imprescindible tener en cuenta las siguientes premisas. En primer lugar, según preceptúa el Artículo 6.3 de la Ley de Extranjería (LO 4/2000), se dispone que “Los Ayuntamientos incorporarán al padrón a los extranjeros que tengan su domicilio habitual en el municipio y mantendrán actualizada la información relativa a los mismos.”

Esta obligación de todo ayuntamiento de mantener actualizado el padrón municipal, reconocida expresamente en la Ley de Extranjería, se refiere tanto a los extranjeros residentes legales como a los irregulares. No hay duda.

Asimismo, la obligación de mantener actualizado en todo momento el padrón municipal, así como la regulación del acceso al padrón por parte de extranjeros, no exige en ningún momento ser residente legal en España para que un inmigrante pueda empadronarse. En efecto, para llegar a esta conclusión, y que un inmigrante pueda realizar su inscripción en el Padrón municipal de conformidad a Derecho, será necesario cumplir con las exigencias contenidas en la  Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local.

Como primer punto a tener en cuenta, es necesario acudir al Artículo 15.1 de esta Ley, según el cual “Toda persona que viva en España está obligada a inscribirse en el Padrón del municipio en el que resida habitualmente”.

Partimos, por tanto, de una doble obligación: la primera, obligación de empadronarse en el municipio donde vivan e impuesta a toda persona, inmigrantes incluidos; la segunda, la obligación dirigida a los ayuntamientos de mantener actualizado el Padrón municipal e impuesta por la Ley de Extranjería.

De ambas obligaciones, sendas imperativos legales, deriva, a sensu contrario, un Derecho de reconocimiento legal a todo inmigrante: el Derecho al acceso al Padrón municipal, o lo que es lo mismo, el Derecho a poder empadronarse.

Para poder ejercitar este Derecho conforme dispone la normativa vigente, es necesario cumplir con los requisitos exigidos por el Artículo 16.2 f) de la Ley 7/1985, según el cual se preceptúa que:  

“La inscripción en el Padrón municipal contendrá como obligatorios sólo los siguientes datos:

[…] f) Número de documento nacional de identidad o, tratándose de extranjeros:

[…] Número de identificación de extranjero que conste en documento, en vigor, expedido por las autoridades españolas o, en su defecto, por no ser titulares de éstos, el número del pasaporte en vigor expedido por las autoridades del país de procedencia, tratándose de ciudadanos nacionales de Estados no comprendidos en el inciso anterior de este párrafo.

En virtud de todo lo expuesto, no cabe duda de que la negativa del Ayuntamiento de Sestao a permitir el acceso al Padrón municipal de todo inmigrante, residente o en situación irregular, resulta contrario a Derecho. Además de esta ilegalidad intrínseca, no hay que olvidar que este tipo de comportamiento racistas y xenófobos, deben ser considerados como actos discriminatorios reconocidos expresamente por la Ley de Extranjería en su Artículo 23, según el cual “representa discriminación todo acto que, directa o indirectamente, conlleve una distinción, exclusión, restricción o preferencia contra un extranjero basada en la raza, el color, la ascendencia o el origen nacional o étnico, las convicciones y prácticas religiosas, y que tenga como fin o efecto destruir o limitar el reconocimiento o el ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y de las libertades fundamentales en el campo político, económico, social o cultural”(Artículo 23.1) O como aquellos actos “efectuados por la autoridad o funcionario público o personal encargado de un servicio público, que en el ejercicio de sus funciones, por acción u omisión, realice cualquier acto discriminatorio prohibido por la ley contra un extranjero sólo por su condición de tal o por pertenecer a una determinada raza, religión, etnia o nacionalidad”(Artículo 23.2 a).

En consecuencia, el comportamiento que mantiene el Ayuntamiento de Sestao solo puede ser definido de una forma: ilegal, racista, xenófobo y discriminatorio.

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Derechos Humanos Opinión

Mújica y los pobres del África.

Domingo por la noche. La Sexta. Salvados. Pepe Mújica. Primera sentencia: “Los pobres de África no son de África, son de nuestra humanidad”. Segundo veredicto: “El problema de la inmigración clandestina que se quiere meter en Europa se arregla arreglando la pobreza en África, y no construyendo muros”.

Que preciso y que simple. No hace falta decir más. A veces, las cosas son más simples de lo que nos quieren hacer ver. No más fácil, pero sí más simple, que no es lo mismo. A escasos tres días de la Elecciones al Parlamento Europeo del 25-M, uno se cuestiona cuál es el verdadero destino y cuál es el verdadero protagonismo, en primer lugar, de las migraciones en el panorama europeo, y en segundo término, del continente africano.

Hace cuatro años, en las anteriores elecciones europeas, me encontraba este cartel electoral en plena estación de trenes de Cádiz, como igualmente estarían por el resto de España y de Europa:

Su contenido y mensaje eran más que evidentes. Este año no he visto nada parecido. Formalmente se ha sido más prudente, aunque si acudimos a los Programas Electorales de los partidos políticos, los mensajes se adhieren más a esa fortaleza infranqueable que quieren que sean nuestras fronteras, el castillo medieval que debe ser la Europa de la Edad Media. Hay excepciones, sí, pero salvando los planteamientos de Izquierda Unida, pero sobre todo de ‘Podemos’, el panorama es desalentador para el (ser humano) inmigrante.

En un mundo donde todo está globalizado, donde el dinero y las mercancías fluyen de un lugar a otro del mundo, donde la era digital te permite acudir al instante al otro extremo del planeta, el pobre, sin embargo, está localizado, enclaustrado, secuestrado, maniatado en su propio país. En su propia tierra. Ya no existe la libertad de movimiento que preconizaba el Artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Ya no es necesario. Solo se habla de cierre de fronteras, de seguridad interna, de control exhaustivo, de políticas de asilo más rigoristas e impermeables, de inmigración cualificada, etc…

Y de estas concepciones y políticas migratorias, la única sensación que me queda es que no aprendemos la lección. No somos capaces de mirar al prójimo a los ojos y entender que es lo que nos demanda, lo que necesita, que urge de nosotros. Como decía Mújica, los pobres de África no pertenecen únicamente al continente africano. Europa –todo el mundo- es responsable de su presente, pero sobre todo de su futuro (como también lo fue de un pasado colonialista y de expolio perenne). ¿Qué ser humano se prestaría a estar meses, años, en el camino si pudiera vivir dignamente en su tierra? ¿Qué persona aspiraría a malvivir lejos de casa, cuando pueden vivir dignamente en su propio país?

Hemos olvidado (o ni siquiera concebimos todavía) que ese axioma que Mújica sintetizaba en una pobreza humanitaria, globalizada y solidarizada más allá de las fronteras geopolíticas, no es solamente el presente que estamos viviendo, sino especial e irremediablemente, el futuro que nos espera si no se actúa como es debido. Hoy son 200, 300, 400 o incluso 1.000, las personas que acuden cada día a intentar saltar las vallas de Melilla y Ceuta. Pero quien nos dice que mañana o dentro de unos meses no pueden ser 10.000, 50.000 o 100.000 las personas que realicen ese mismo intento de entrada en Europa. ¿De verdad piensa alguien que un puñado de Guardias Civiles actuando ilícitamente, y vulnerando la Ley de Extranjería mediante las devoluciones en caliente, pueden hacer frente a un asunto de esta magnitud?  ¿O será el ejército el que controle la frontera exterior si esta supuesta hipótesis se llegara a dar algún día? ¿Cómo actuarían entonces? ¿Quién puede poner freno a una muchedumbre de 100.000 seres humanos hambrientos que avanzan por obligación, más que por deseo, hacia las puertas de Europa?

No hay que olvidar que cada año se tira a la basura millones y millones de euros destinados al control de fronteras, a los CIEs, a los viajes de ejecución de las expulsiones, a medidas represivas, que tendrían mayor valía y provecho si se destinaran a políticas cooperación y ayudas al desarrollo o a programas juveniles de empleo y formación. Hay un proverbio que dice ‘Dale a un hombre un pescado, y comerá por un día; enseña a un hombre a pescar, y comerá toda su vida’. Pues bien, la actual postura europea de estos últimos años se ha ocupado, no solo a no dar ese pez diario al hambriento, sino que en tiempo de crisis ha cerrado el grifo de las ayudas a la cooperación y al desarrollo, quebrando en dos las pocas cañas de pescar que existían y de las que dependían los más desgraciados. En consecuencia: de aquellos polvos, estos lodos.

Recuerdo nuevamente las categóricas afirmaciones de Mújica: “Los pobres de África ya no son de África, son de nuestra humanidad”. “El problema de la inmigración clandestina que se quiere meter en Europa se arregla arreglando la pobreza en África, y no construyendo muros”. Y vuelvo a sobreponerme de la realidad que nos rodea hoy. De los programas electorales. Del panorama del 25-M.

En 1789 la Revolución Francesa cambio el panorama político, social y humano sentando un antes y un después en la historia. Las primaveras árabes de estos últimos años, sentaron las bases de una nueva revolución de análogos proporciones. Y que decir de Ucrania. Quién sabe si, por no estar Europa haciendo bien las cosas, se esté acercando el momento en el que caiga la última gota que haga rebosar el vaso de la paciencia y el estoicismo del pobre en África, y nos encontremos viviendo un levantamiento de profundas magnitudes reclamando a Europa lo que es legítimamente suyo: pan, respeto y dignidad.

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Devolución Opinión

Sr. Ministro: Mi decálogo para blindar jurídicamente a la Guardia Civil.

Estimado Sr. Ministro de Interior,

Ante los últimos rumores que indican que se tiene previsto que los asesores jurídicos del Ministerio del Interior blinden jurídicamente las actuaciones llevadas a cabo por la Guardia Civil en la frontera sur de España en África (Ceuta y Melilla se entienden), desde mi humilde posición me permito darle unos sinceros consejos en beneficio de todos.

No pretendo sentar catedra. Parto del hecho de que sus asesores jurídicos, y usted mismo, están más capacitados que yo para tratar estos temas de Estado (siempre desde una presunción iuris tantum, que no iure et de iure), pero aun así le daré mi opinión, que como decía mi abuela es gratis, la tenga en cuenta o no.

Dicho lo dicho, aquí tiene usted la receta para un blindaje de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado a la altura del Ministerio del Interior de una Estado Democrático y de Derecho:

1.  RESPETAR LA LEY DE EXTRANJERÍA.

El primer paso para blindar jurídicamente las actuaciones de la Guardia Civil es respetar la Ley de Extranjería. Sí, así de sencillo. Basta de devoluciones en calientes, actos manifiestamente ilegales y realizados por cuerpos de seguridad del Estado, los cuales deben obediencia a la Ley. Es una realidad que no se respeta este procedimiento y los inmigrantes son devueltos de manera chapucera a Marruecos sin el menor respeto ni viso legal.  

No niegue usted la evidencia, ni deje que el chaparrón lo reciba la Guardia Civil. Sea valiente y asuma los errores cometidos.

2.  RESPETAR LOS DERECHOS Y GARANTÍAS RECONOCIDOS A LOS INMIGRANTES.

En relación con lo dicho anteriormente, la Guardia Civil tendría algún amparo jurídico si se permitiera que los propios inmigrantes pudieran ejercitar los Derechos legítimos contemplados en la propia Ley de Extranjería, y conocidos sobradamente, por las autoridades españolas: Derecho a la Asistencia letrada; Derecho a un intérprete; Derecho a la no devolución (non-refoulement); Derecho a la existencia de un Procedimiento Administrativo; Derecho a permanecer en España mientras se resuelve el procedimiento de Devolución.

Dentro de estos Derechos no hay que descartar la posibilidad de acceder a la residencia legal para extranjeros víctimas de trata de seres humanos, de mafias o de redes criminales organizadas cuando presten su colaboración con las autoridades españolas (Artículo 59 y 59 bis).

Estos Derechos, repito, conocidos de sobre por usted y por los miembros de la Guardia Civil, no se respetan actualmente con sus devoluciones en caliente.

3.  RESPETAR EL DERECHO DE ASILO.

Blinde usted a la Guardia Civil permitiendo que los inmigrantes conozcan y puedan ejercitar el Derecho de Asilo reconocido por la Ley 12/2009, de 30 de Octubre, reguladora del Derecho de Asilo y de la Protección Subsidiaria.

Resulta vergonzoso que se omita la posibilidad de ejercitar este Derecho de índole internacional y humanitario, teniendo en cuenta los continuos conflictos bélicos, como sucede por ejemplo en Siria, y otro tipo de catástrofes humanitarias en el África Subsahariana.

4.  RESPETAR LOS CONVENIOS INTERNACIONALES SOBRE DDHH.

Que mayor garantía y salvaguarda jurídica para la Guardia Civil que respetar también la parte del Ordenamiento Jurídico español integrada por los Tratados y Convenios internacionales de los que España es parte, y sobre los que tiene la obligación de avalar su cumplimiento efectivo (Guardia Civil incluida, no se olvide).

Entre otros muchos, cabe citar, a modo de ejemplo: Declaración Universal de los Derechos Humanos; Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; Carta Europea de Derechos Fundamentales; Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales; o Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados.

Señor Ministro, ocúpese usted de garantizar que la guardia Civil respeta debidamente esta recopilación de Derechos Humanos y estará brindando la posibilidad de blindarlos jurídicamente.

5.  CONCEPCIÓN JURÍDICA Y VERAZ DE LAS FRONTERAS.

Sinceramente, ¿de verdad se cree usted el concepto de frontera que viene manteniendo en los últimos meses? ¿Cómo piensa usted que se puede legitimar o blindar jurídicamente los actos de la Guardia Civil si se malversa el Derecho Internacional para definir la frontera nacional a su antojo? Así no Señor Ministro. Déjese de inventar y aténgase a Derecho.

Las alternativas son sencillas: bien cambia usted de asesores jurídicos por otros más capacitados para la envergadura del asunto, o si ya les ha cogido mucho cariño, envíelos de vuelta a la Facultad para que hagan un curso de reciclaje sobre las nociones básicas de Derecho Internacional Público sobre fronteras entre Estados.

Pero así no puede seguir, Señor Ministro. Así NO.

6.  ELIMINAR LAS CONCERTINAS.

Es cierto que la existencia o no de concertinas no depende de la Guardia Civil, pero como dije más arriba, en la frontera sur les toca a ellos dar la cara por el Estado, y evidentemente, es la propia Guardia Civil la que padece el desgaste social y mediático de estas cuchillas sin sentido.

  7.  USAR MEDIOS DISUASORIOS PROPORCIONADOS.

No llego a entender cómo se pretende blindar jurídicamente el uso indebido y desproporcionado de porras, aerosoles, gas pimienta o extintores contra inmigrantes. ¿Cómo se puede legitimar el uso de estos medios contra inmigrantes suspendidos en las alturas de la valla?

Según mi opinión, las porras son excesivas e innecesarias; gas pimienta o aerosoles totalmente desproporcionados; y ya sobre los extintores, ni hablar. ¿Sabe usted que los extintores se utilizan para extinguir fuegos? ¿Qué pretende con su uso sobre inmigrantes? Supongo que no pretenderá usted extinguir al ‘negro subsahariano’, lo cual resultaría irracional e inhumano.

Señor Ministro, de órdenes a sus Guardias Civiles de que midan los medios usados para que así el blindaje jurídico sea precisamente eso, adecuado a Derecho.       

8.  TRATO DIGNO Y HUMANITARIO A SERES HUMANOS.

Este es quizás uno de los puntos más evidentes y apremiante de los expuestos, y que menos explicaciones necesita: blinde a la Guardia Civil garantizando un trato digno, humanitario, legítimo y legal a todo inmigrante como ser humano que es. No tenga duda alguna que la posición de la Guardia Civil saldrá reforzada públicamente.  

9.  CENSURAR EL TRATO DADO A INMIGRANTES POR LA POLICÍA MARROQUÍ Y DEJAR DE SER CÓMPLICES.

Son muchas las imágenes y videos sobre abusos de las autoridades marroquíes a inmigrantes, ya sean asentados en Marruecos, o devueltos ilegalmente por España. Este tipo de comportamientos, demostrados como ciertos, dejan en evidencia también a los ‘Alis’. Y digo también, porque con las devoluciones realizadas por la Guardia Civil a sabiendas del destino y del riesgo que corren los inmigrantes devueltos, no cabe sino calificarlos de cómplices de estas agresiones y tratos inhumanos.

Entiendo, como debería de entender usted, que entregar a su suerte a seres humanos que ven peligrar su integridad física, e incluso su vida, no puede ser objeto de ningún tipo blindaje jurídico propio de un Estado de Derecho.

10.  NO MÁS MENTIRAS: NO NOS TRATE POR TONTOS.

No crea usted que el pueblo es tonto. Al contrario, el pueblo es sabio y humanitario. El ser humano, por regla general, está condicionado para sentir empatía por el más débil, por la víctima, por los desheredados. Igualmente, el ser humano tiende a sentir antipatía por el déspota, por el abusón, por lo injusto.

Este sentimiento de antipatía contra la Guardia Civil es precisamente lo que está fomentando este Ministerio cuando los pone en el ojo del huracán, primero, sometiendo a inmigrantes a un trato degradante, abusivo e ilegal, bajo conceptos jurídicos inexistentes y arbitrarios al margen de la legalidad; y segundo, pretendiendo dar un halo de legitimidad a este tipo de comportamiento, cuando lo sensato sería desterrarlos de un plumazo y depurar responsabilidades, entonando incluso el mea culpa si fuera necesario (que lo es).

Por todo lo dicho hasta ahora, entiendo que, bajo mi humilde opinión, basta ya de mentiras, de abusos, de ilegalidades, de tratarnos como a borregos estúpidos. Entonces, y solo entonces, la Guardia Civil estará totalmente blindada jurídicamente sin necesidad de mover una sola coma de la actual legislación.

Solo así, la Guardia Civil estará blindada jurídicamente. Pero sobre todo, estará legitimada moral y socialmente.

Atentamente,

Alejandro Peña Pérez.