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Residencia de Larga Duración-UE.

La Autorización de Residencia de Larga Duración-UE es todavía hoy una gran desconocida para muchos.

Introducida por la última reforma de la Ley de Extranjería (Ley Orgánica 2/2009, de 11 de diciembre), vino a transponer al ordenamiento jurídico español la Directiva 2003/109/CE del Consejo, de 25 de noviembre, relativa al estatuto de los nacionales de terceros países residentes de larga duración. Posteriormente, fue desarrollada por primera vez en el nuevo Reglamente de Extranjería, el Real Decreto 557/2011.

La Autorización de Residencia de Larga Duración-UE puede ser definida como aquella Autorización que permite al extranjero desplazarse a otro Estado miembro de la UE y poder residir y trabajar legalmente en dicho Estado. De este modo, la situación de residencia legal en España, una vez cumplidos ciertas exigencias legales, se reconoce en otros Estados, permitiendo al extranjero desplazarse libremente por los demás Estado de la UE.

Esta posibilidad puede ser aprovechada, y de hecho lo está siendo, como salida ante la situación de crisis económica en España, como una válvula de escape que permite probar mejor suerte en otros lugares. Por experiencia propia, me consta el uso de esta vía para contrarrestar la crisis en ciudadanos marroquíes (que se han marchado a Alemania, Francia, Holanda), senegaleses (con destino a Francia o Italia) y latinoamericanos (hacia Alemania o Reino Unido).

En todos estos supuestos, y ante la falta de oportunidades de trabajo, estas personas han optado por buscar mejor fortuna lejos de España. Y en todos estos casos, cumpliendo con la normativa vigente al ir respaldados con una Autorización de Residencia de Larga Duración-UE, lo cual otorga cierta seguridad y garantías de que su situación en destino tendrá un amparo legal.

Visto lo visto, la pregunta que muchos tendrán a estas alturas debe ser la misma: ¿Qué se necesita para poder obtener una Autorización de Residencia de Larga Duración-UE? Pues bien, la respuesta es sencilla. Según dispone el RD 557/2011, son requisitos indispensables los siguientes:

a) Ser titular del Derecho a la Residencia de Larga Duración (común) al haber residido legalmente y de forma continuada en España durante cinco años.

En estos casos, y al igual que sucede con la Residencia de Larga Duración común, la Administración con carácter previo a la concesión de la Autorización de Residencia de Larga Duración-UE, comprobará que no existe ausencia del territorio nacional que puedan impedir su reconocimiento. (Saber más sobre cómo pueden afectar las ausencias de España a la Residencia de Larga Duración).

En relación al cómputo de los años de residencia legal, una novedad importante y privilegiada es la que permite reconocer los periodos de permanencia de extranjeros en situación de Autorización de Estancia Legal por Estudios, Movilidad o Prácticas no laborales, al 50% de su duración. En otras palabras y acudiendo a un ejemplo, el extranjero que se haya llevado en España como titular de Autorización de Estancia por Estudios un periodo de 4 años, tendría ya reconocidos 2 años de residencia legal a efectos de solicitar la Autorización de Residencia de Larga Duración-UE.

Otra situación privilegiada en el cómputo de los años de residencia legal es el de los extranjeros que sean titulares de una Tarjeta Azul-UE, en cuyo caso se tendrá por válida la residencia legal en otros Estados de la UE, siempre y cuando, los dos años inmediatamente anteriores a la solicitud, el extranjero haya residido es España.

b) Disponer de medios económicos suficientes para el propio extranjero, y en su caso, para sus familiares.

En todo caso, estos medios económicos deben ser estables y regulares, según los criterios aplicables para reagrupación familiar. Esto quiere decir que en todo caso, y antes de conceder la Autorización de Residencia de Larga Duración-UE, la Administración verificara que se dispone de medios económicos sufrientes, que los mismos se vienen manteniendo durante un tiempo prolongado, y que su cuantía tendrá que adecuarse (y aumentar, en su caso) en relación con los familiares que dependan del extranjero solicitante.

Este requisito resulta, según mi punto de vista, algo absurdo. Hay que tener en cuenta que si la idea primordial que tiene un extranjero que solicita la Autorización de Residencia de Larga Duración-UE es, por regla general, la de poder buscar mejores oportunidades laborales fuera de España, no se entiende muy bien que su reconocimiento se subordine a demostrar, con carácter previo, estabilidad laboral en España.

Si el extranjero se encontrase en España trabajando, trabajando además de manera estable, ¿se plantearía realmente cambiar de país? La respuesta parece, a mi modo de ver, más que lógica.

c) Disponer de cobertura sanitaria o seguro médico.

Lo cual, teniendo en cuenta la actual regulación y el hecho de que el extranjero solicitante es residente legal (en activo, por regla general), está totalmente asegurada.

d) Carecer de Antecedente Penales.

Tanto en España como en el país de origen o país de los últimos cinco años de residencia (previos a la entrada en España, se entiende).

Cumplidos todos estos requisitos, y con posterioridad a la concesión por España de la Autorización de Residencia de Larga Duración-UE, el extranjero deberá dirigirse a las autoridades competentes en materia de Extranjería del país de destino para conocer las exigencias que cada Estado pide para formalizar la entrada en dicho país, y modificación de la Autorización de Residencia de Larga Duración-UE concedida en España por su equivalente en ese Estado.

Dados todos estos pasos, al extranjero se le abren nuevas posibilidades personales y laborales fuera de España siendo titular de una Autorización de Residencia de Larga Duración-UE.

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Nacionalidad

Supuestos de Doble Nacionalidad: nociones básicas.

En mi último artículo, ‘Ya tengo nacionalidad española: y ahora ¿qué?’, hablé de los aspectos más relevantes a tener en cuenta cuando se obtiene la nacionalidad española. A raíz de ello, he recibido varias consultas respecto a la situación de doble nacionalidad. ¿Cuándo existe? ¿Cómo se reconoce? ¿Qué derechos y  obligaciones conlleva? Etc…

Si bien ya se explicaron unas nociones básicas la semana pasada, creo que resulta de gran interés explicar la situación de doble nacionalidad con más detenimiento, aclarando las cuestiones esenciales.

1º.- ¿QUÉ ES LA DOBLE NACIONALIDAD?

La situación de doble nacionalidad se da cuando una persona ostenta dos nacionalidades diferentes, en nuestro caso, la nacionalidad española y otra nacionalidad originaria. Esta situación se puede dar, bien, porque un ciudadano español obtenga la nacionalidad de otro país, o bien, porque un extranjero adquiera la nacionalidad española.

De dicha situación se deriva un doble vínculo jurídico con dos países diferentes.

2º.- ¿CUÁNDO EXISTE UN SUPUESTO DE DOBLE NACIONALIDAD?

Por regla general, y según dispone el Código Civil, un requisito imprescindible para poder obtener la nacionalidad española, es la previa renuncia a la nacionalidad originaria. Dicha exigencia viene delimitada con el objetivo de evitar supuestos de múltiples nacionalidades en los que una persona pueda ostentar dos o más nacionalidades. En consecuencia, ejercitada la renuncia, y obtenida la nacionalidad española, se pierde la nacionalidad originaria.

No obstante, y derivado de los estrechos vínculos históricos que España conserva con determinados países o zonas geografías (antiguas colonias en su mayoría), el propio Código Civil exime de la obligación de renunciar a su nacionalidad a los extranjeros ciudadanos de un país de Iberoamérica, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal.

En estos casos, y amparados por un disposición legal, nos encontraremos con supuestos de doble nacionalidad de Derecho, conservándose, por tanto, la nacionalidad de origen.

3º.- ¿QUÉ SE CONSIDERA COMO PAÍSES DE IBEROAMÉRICA?

Si bien el Código Civil no especifica que países son los que deben ser considerados como iberoamericanos, no obstante, según se dijo anteriormente, es de presumir que dicho concepto se refiere a los países con los que España tuvo relación directa derivada de sus vínculos históricos.

Más concretamente, y según criterios del Ministerio de Justicia, se consideran (cito textualmente) “países iberoamericanos a estos efectos aquéllos en los que el español o el portugués sean una de las lenguas oficiales”.

Igualmente considera el Ministerio que a “efectos de adquirir la doble nacionalidad Haití, Jamaica, Trinidad y Tobago y Guyana no se consideran iberoamericanos mientras que Puerto Rico sí se considera iberoamericano”.

4º.- ¿EXISTE UNA REGULACIÓN ESPECÍFICA DE LOS SUPUESTOS DE DOBLE NACIONALIDAD?

Al margen de la disposición del Código Civil, España tiene suscrito con la mayoría de los países Convenios de Doble Nacionalidad, mediante el cual se regulan ciertos aspectos emanados de esas espacial situación de doble vínculo jurídico con dos países.

En concreto, España tiene firmados Convenios de Doble Nacionalidad con los siguientes países: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú y República Dominicana (se pueden consultar el contenido de los Convenios aquí).

5º.- ¿QUÉ OBLIGACIONES JURÍDICAS CONLLEVA PARA LA PERSONA?

El hecho de ostentar dos nacionalidades no quiere decir que la persona se encuentre sometida a las obligaciones y a la legislación de ambos países. En estos casos, y con el fin de no crear un obstáculo y un doble compromiso legal con ambos países para el beneficiario de la doble nacionalidad, la controversia se resuelve dando prioridad a una de las nacionalidades sobre la otra.

Esta prioridad, sin embargo, no es una elección caprichosa de la persona, sino que la misma viene delimitada, por regla general, por el domicilio habitual de residencia. Por lo tanto, el país donde la persona tenga su residencia será el que delimitará la nacionalidad que “identifique” a la persona. O en palabras más sencillas por lo que respecta al objetivo de este artículo: un ciudadano argentino nacionalizado, por ejemplo, será siempre español en España y argentino en Argentina.

6º.- ¿EXISTEN SUPUESTO DE DOBLE NACIONALIDAD QUE NO TENGAN AMPARO LEGAL?

Sí. Según se dijo más arriba, y salvo los supuestos citados, es necesario renunciar a la nacionalidad de origen para poder obtener la nacionalidad española. Sin embargo, algunos países no permiten a sus ciudadanos renunciar a su nacionalidad. Como consecuencia de ello, la renuncia realizada ante el Registro Civil, si bien queda recogida según dispone la legislación española, la misma no despliega ningún efecto jurídico para el país de origen del recién nacionalizado. Un ejemplo de esta situación es Marruecos.

En estos casos, si bien no existe ninguna norma jurídica que reconozca expresamente el  supuesto de doble nacionalidad, la realidad es que esa persona será poseedor de dos nacionalidades diferentes: la nacionalidad originaria (en el ejemplo, nacionalidad marroquí) y la nacionalidad española.

Esta situación se conoce como un supuesto de doble nacionalidad de hecho (y no de Derecho).

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Nacionalidad

Ya tengo nacionalidad española: y ahora ¿qué?

Una vez resuelto tu expediente de nacionalidad española, y concedida la misma, como nuevo español, muchas veces consideras que ya está todo acabado. Ya finalizó la odisea de ser españoles… Pues no. A pesar de haberte concedido la nacionalidad y haber realizado el juramento o promesa de nacionalidad española ante notario o en el Registro Civil, todavía quedan pasos importantes por dar.

A continuación muestro una pequeña lista de los que, a mi modo de ver, son los pasos siguientes y aspectos a tener en cuenta tras la adquisición de la nacionalidad española:

1º.- SOLICITA TU DNI Y PASAPORTE ESPAÑOL.

Aunque parece de perogrullo, el paso inmediato a dar, una vez adquirida la nacionalidad, es la obtención de los nuevos documentos que te identifican, tanto en España como en el extranjero: Documento Nacional de Identidad (DNI) y Pasaporte de España.

Hay que olvidarse ya de la Tarjeta de Identificación de Extranjeros y del NIE, los cuales ya no se volverán a usar. Para ello será necesario obtener el certificado de nacimiento expedido por el Registro Civil, con el cual podrás tramitar ambos documentos en la Comisaria de Policía Nacional más cercana.

2º.- OLVÍDATE DE TU CONDICIÓN DE EXTRANJERO EN ESPAÑA.

Esto también parece evidente, pero es necesario recordar que una vez adquirida la nacionalidad española, como nuevo ciudadano ya no estarás sometido al Derecho de Extranjería. Eres un español más, no un extranjero. Esto es importante tenerlo en cuenta en los casos en los que existe la posibilidad de mantener tu nacionalidad de origen (doble nacionalidad). En España siempre vas a ser considerado español.

3º.- SUPUESTOS DE DOBLE NACIONALIDAD: DE HECHO Y DE DERECHO.

Un requisito importante, previo a la obtención de la nacionalidad española, es la renuncia a tu anterior nacionalidad. Esta situación provoca que pierdas tu nacionalidad de origen, excepto en dos casos concretos:

a) Si eres nacional de un país de Iberoamérica, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal, en cuyo caso no será exigible la renuncia de nacionalidad. En estos casos nos encontraremos con supuestos de doble nacionalidad de Derecho, y conservarás tu nacionalidad de origen.

b) Si tu país no te permite renuncia a tu nacionalidad. En estos casos, aunque no exista una norma en Derecho que ampare el supuesto de doble nacionalidad, en la práctica tendrás dos nacionalidades: la tuya originaria y la española. Este es el caso, por ejemplo, de Marruecos.

4º.- COMUNICA EL CAMBIO DE NACIONALIDAD Y TU NUEVO NÚMERO DE IDENTIFICACIÓN.

Otro paso importante a dar, que no se debe retrasar mucho a efecto de evitar futuros problemas, es comunicar a las Administraciones Públicas y entidades privadas con las que tengas relación la obtención de la nacionalidad y el número de DNI. Recuerda que en todos lados te tienen registrado por tu anterior nacionalidad y por tu NIE. Desde este momento. Igualmente, tu número de DNI será distinto al de anterior NIE.

Comunica dicha circunstancia a Administraciones Públicas (Centro Sanitario, Seguridad Social, Trafico –para tu carnet de conducir-, Servicios de Empleo de tu Comunidad Autónoma, y cualquier otra entidad pública con la que tengas relación) y entes privados (empresa, banco, seguros, y cualquier empresa de servicios).

5º.- DERECHO DE OPCIÓN DE NACIONALIDAD PARA TUS HIJOS.

Si tienes hijos menores de edad, o mayores de edad que todavía no haya cumplido los 20 años, tienen la posibilidad de ejercitar el Derecho de Opción. Por esta vía podrán adquirir la nacionalidad española de manera preferente, a través de un procedimiento más rápido, simple y sencillo. Si todo se realiza correctamente, en cuestión de pocos meses tus hijos serán también españoles.

6º.- DERECHO AL RÉGIMEN COMUNITARIO PARA TUS FAMILIARES.

El hecho de ser español permite que tus familiares se puedan beneficiar de la regulación espacial y privilegiada en Derecho de Extranjería como es el Régimen Comunitario. Esta posibilidad está reconocida para los siguientes familiares:

a) Cónyuges, siempre y cuando el matrimonio esté inscrito en un Registro Civil español (bien Registro Civil Central, bien un Registro Civil Consular).

b) Pareja de hecho debidamente inscrita en el correspondiente registro de la Comunidad Autónoma donde residas.

c) Hijos, y los de tu cónyuge o pareja de hecho, menores de veintiún años, mayores de esa edad a cargo, o incapaces.

d) Padres, y los de tu cónyuge o pareja de hecho, que vivan a tu cargo.

Como se ha indicado más arriba, este es un régimen totalmente privilegiado que hay que tener en cuenta y saber aprovechar sus ventajas.

7º.- DERECHOS PLENOS COMO CIUDADANO ESPAÑOL.

Por último, y más importante, el hecho de haber adquirido la nacionalidad española te otorga el disfrute y ejercicio de todos los Derechos reconocidos por la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico a todos los españoles, sin que quepa diferencia (al menos teóricamente) entre españoles de primera y españoles de segunda.

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Derechos Humanos Opinión

Lampedusa: Vergogna… È una vergogna.

Vergogna… È una vergogna. Estas fueron las palabras pronunciadas por el Papa Francisco el pasado día 3 de octubre tras la tragedia ocurrida en las costas de Lampedusa. Y estas, y no otras, son las palabras propicias para intentar abarcar lo inabarcable. Para intentar concebir lo inconcebible. Para lograr entender algo que no resulta ni lógico, ni racionalmente entendible. Solo vergogna.

Esta vergogna, esta vergüenza por lo sucedido, hace que no pueda esperarme al jueves para publicar mi artículo, como es costumbre. Y es que yo también siento…

Vergüenza… de que exista un sistema político y migratorio que provoque estas masacres totalmente evitables, si las políticas fueran realmente migratorias y las migraciones fueran totalmente apolíticas.

Vergüenza… de saber que existe una casta política que tolera (y es participe) de este tipo de injusticias y desgracias que ocurren apenas a unos kilómetros de nosotros. En Lampedusa. En Canarias. En las costas gaditanas. Todos, cómplices desde el momento en el que se asume como cotidiano lo inhumano y se convierten en personas inertes y ajenas a un mínimo de empatía por el que cruza mares y tempestades.

Vergüenza… de que solo sea noticia la muerte de inmigrantes en nuestras costas, sin tener en cuenta los motivos que los impulsa a abandonar sus hogares en busca de un futuro mejor.

Vergüenza… de que la Unión Europea solo prevea posibles soluciones (más bien parches) después de ocurrida la tragedia de turno. Tenemos políticas e ideologías de ocasión, que nos empujan irremediablemente hacia la desidia y a señalarnos como involuntarios coautores de lo ocurrido en Lampedusa.

Vergüenza… de que la reflexión que suena en estos días sea aquella que achaca lo sucedido a una falta de controles fronterizos más severos y exhaustivos, tanto en origen como en destino.

Vergüenza… de que el único planteamiento serio que prevén las instituciones europeas sea una colaboración de conveniencia, y no una verdadera cooperación al desarrollo firma y sostenible. África solo existe para Europa en tanto perro de presa que evita las salidas masivas desde sus fronteras. Solo así se premia a la fiera por hacer bien su trabajo.

Vergüenza… de que personas (con nombre y apellidos) omitan el deber de socorro ante seres humanos que se debaten entre la agonía de la vida y la muerte. Espero que la conciencia les pase factura.

Vergüenza… de que en Italia se haya tipificado como delincuente al inmigrante irregular, castigando a la víctima y no al verdugo.

Vergüenza… de ver como Italia reconoce la nacionalidad italiana a título póstumo a todos los fallecidos en el naufragio, y sin embargo, trata como delincuente, procede a expulsar y a multar con hasta 5.000 Euros al resto de supervivientes. Derechos para el muerto. Escarmiento para los vivos. ¿Es esto Justicia?

Vergüenza… de no ser capaza de ver más allá de nuestras propias narices para darse cuenta de que esta película ya la hemos visto antes, y sin embargo, no hacemos nada para ponerle remedio. Lo más funesto es que ni siquiera nos lo planteamos.

Vergüenza… pura e infame vergüenza.

Un antiguo profesor de la carrera hacia una reflexión en alto en sus clases de Filosofía del Derecho. Decía que al día mueren miles de niños de hambre en el mundo, y que la sociedad se podía enfrentar a esta lacra con dos posibilidades para acabar con el problema: bien, buscar medios y aportar una solución real que acabe con el hambre en el mundo, o bien esperar a que los niños se acaben muriendo de hambre, y con ello se acabe también el problema.

Esta reflexión, aunque inhumana y cruel, puede ser también aplicada a la tragedia sufrida en Lampedusa y en otros tantos lugares de las costas europeas. ¿Qué se está haciendo realmente? ¿Crear políticas migratorias eficaces y eficientes que no giren en torno a los intereses eurcentristas, y que tengan como destinatarios reales los intereses de los países de origen de la inmigración? ¿O más bien se está esperando que las tragedias se sigan sucediendo una tras otra, y así esperar de brazos cruzados a que el problema se acabe solucionando por sí mismo, muerte tras muerte?

Mientras que no se dé una respuesta clara y firme a esta reflexión, solo cabe una única conclusión para lo sucedido en las costas de Lampedusa: Vergogna… È una vergogna.

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Renovaciones de Residencia y/o Trabajo: Causas más comunes de denegación.

Cada vez resulta más asiduo encontrarme con extranjeros que solicitan mis servicios profesionales con motivo de la denegación de su Autorización de Residencia y/o Trabajo por parte de la Oficina de Extranjería (en este caso de Cádiz).

En ocasiones, el problema tiene solución. En otros muchos casos, es imposible arreglar lo inevitable. Dice el refranero español, por un lado, que es mejor el remedio que la enfermedad, y por otro, que lo que mal empieza, mal acaba. En el ámbito del Derecho de Extranjería, se puede aplicar el mismo axioma: es preferible poner los medios necesarios, y prever los posibles problemas, antes de quedarse sentado esperando una denegación. Denegación, que en la mayoría de los casos, resulta totalmente inesperada para el extranjero debido al desconocimiento del Derecho de Extranjería.

Por ello, a modo de resumen, en el artículo de esta semana pretendo señalar una pequeña lista con las causas de denegación de las Autorizaciones de Residencia y/o Trabajo más comunes (al menos en la provincia de Cádiz), con el fin de que los extranjeros puedan evitarlas, en la medida de lo posible (se supone que el Derecho de Extranjería es el mismo para toda España, aunque la interpretación que cada Oficina de Extranjería realizada es todo un mundo):

1º.- Falta de trabajo suficiente durante el periodo de vigencia de la Autorización.

Un requisito primordial para poder renovar una Autorización de Residencia y Trabajo es el haber demostrado una mínima actividad laboral (de alta en la Seguridad Social, se entiende). Los periodos de cotización pueden variar según el supuesto de renovación, aunque la regla general es la de seis meses trabajados por año de vigencia de la Autorización a renovar.

Las dificultades para encontrar trabajo y el trabajo de manera irregular sin alta en la Seguridad Social, ambas situaciones provocadas y empeoradas por la crisis, están muy presente en los últimos años como gran causa de denegación de las renovaciones.

2º.- Falta de acreditación del supuesto por el que se pretende renovar.

Aunque se ha de suponer que la Administración conoce la normativa a aplicar, no está demás que el extranjero plantee la renovación correctamente, delimitando claramente el supuesto de renovación al que se está acogiendo (de no ser el supuesto normal) y aportando la documentación necesaria para la correcta tramitación y resolución de la renovación de la Autorización de Residencia y/o Trabajo.

Uno se evitará susto y sobresaltos ante una respuesta negativa por parte de la Oficina de Extranjería.

3º.- Existencia de antecedentes penales.

El hecho de tener antecedentes penales es causa de denegación de la renovación solicitada. En principio no importa la gravedad de los mismos, el simple hecho de haber cometido un delito ya es un aspecto negativo a tener en cuenta por la Oficina de Extranjería. En estos casos, la Ley de Extranjería permite la valoración del supuesto concreto, pudiendo concederse la renovación aun existiendo antecedentes penales, siempre y cuando, exista un indulto, remisión condicional de la pena o la suspensión de la pena de prisión, así como otros aspectos favorables que puedan ser valorados por la Administración de forma positiva (arraigo, vínculos familiares, etc…).

No obstante, esta posibilidad de valorar la situación personal ya no resulta aplicable desde hace un tiempo para los solicitudes de Autorización de Residencia de Larga Duración, en los cuales la denegación se considera automática (decisión cuestionable jurídica y  socialmente).

4º.- Permanencias fuera de España por tiempos prolongados.

En relación a los periodos de permanencia fuera de España por parte del extranjero que pretende renovar su Autorización de Residencia y/o Trabajo, lo primero que se debe saber es que no es posible permanecer fuera del territorio nacional durante más de seis meses continuado. En estos casos no estaríamos ante un supuesto de denegación, sino ante la extinción la situación de residencia legal.

Concretamente, por lo que respecta a las Autorizaciones de Residencia de Larga Duración, el mayor problema se viene dando con las permanencias fuera de España por tiempo superior a diez meses en el plazo de los últimos cinco años de residencia legal.

Este tipo de denegaciones afecta especialmente a la comunidad marroquí asentada en la provincia y con fácil acceso a Marruecos debido a su proximidad geográfica.

5º.- Cuenta Propia: no cotizar y deudas tributarias o con Seguridad Social.

Uno de los mayores problemas con los que se encuentran los trabajadores por cuenta propia es el no poder demostrar la realización continuada de la actividad para la que le concedieron su Autorización, o lo que es lo mismo, la falta de acreditación de haber cotizado a la Seguridad Social.

En estos supuestos, y en Cádiz concretamente por lo que respecta a la abundante comunidad senegalesas asentada en la provincia que se dedica a la venta ambulante y en mercadillos, el problema surge por el hecho de no haber cotizado el tiempo suficiente (qué se considera suficiente es otra cuestión…) a la Seguridad Social.

Igualmente, la existencia de deudas con la Seguridad Social (meses pendientes de pago) o con Hacienda (impuestos o multas y sanciones) son causas de denegación de la renovación solicitada.

6º.- Falta de medio económicos suficientes.

Esta situación se da en una doble vertiente. Por un lado, en las renovación de Autorizaciones de Residencia por Reagrupación Familiar o Residencia de menores, en las cuales es imprescindible acreditar que el extranjero que reagrupada dispone de medios económicos suficientes para poder seguir cubriendo las necesidades familiares. La falta de estos medios económicos en muchos casos empuja a la denegación de la Autorización del reagrupante, y seguido, de todos los familiares que de él dependen.

Por otro lado, en los supuestos de renovación de la Autorización de Residencia y Trabajo a través del cónyuge o pareja de hecho, cuando el extranjero no cumple los requisitos de renovación por sí mismo y pasa a depender de su familiar, resulta de vital importancia disponer de recurso económicos suficientes.

7º.- La falta de solvencia suficiente de la empresa o empleador contratante.

En ocasiones, el motivo de denegación viene originado por causas ajenas al extranjero. Esto ocurre, por ejemplo, cuando es la empresa contratante la que no acredita disponer de suficiente solvencia como para poder continuar con la contratación del trabajador extranjero y hacer frente a las obligaciones derivadas del contrato de trabajo (salarios, seguros sociales, por ejemplo).

En algunos casos, incluso se puede llegar a cuestionar (porque existan pruebas de ello) que la situación laboral sea ficticia o fraudulenta, con lo cual la denegación está más que asegurada. 

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En todos estos casos en los que se ha producido la denegación de la Autorización de Residencia y/o Trabajo solicitada, el Ordenamiento Jurídico permite la posibilidad de recurrirla, existiendo una segunda posibilidad para enmendar la situación. Como ya dije más arriba, en algunos casos será viable (a veces más fácil, a veces más difícil); en otros tantos, imposible.